El Autódromo Ciudad de Rafaela, “El templo de la velocidad”

El 2 de agosto de 1953, con una competición del Turismo Carretera que ganó Juan Gálvez, se inauguró el Autódromo “Ciudad de Rafaela”. Por aquel entonces, el óvalo más grande del mundo y uno de los más veloces, actualmente uno de los más antiguos y prestigiosos del país.

El Club Atlético de Rafaela venía organizando carreras en caminos rurales desde el 25 de mayo de 1919, y para mediados de siglo las “500 Millas Argentinas”, ya eran un clásico nacional. El 26 de enero de 1953 se realizó una asamblea extraordinaria para comenzar a tratar el tema de la construcción del autódromo y un mes después, de pie y con aplausos, se decidió la compra del terreno para determinar el predio que alojaría definitivamente las 500 Millas y otras importantes jornadas de automovilismo.

El óvalo de tierra compactada alcanzaba 4.662,60 metros de extensión, 12 de ancho con dos rectas de 1.477,10 metros y dos curvones de 854,20 metros con un peralte del 7% en sus curvas. En estos años, y para dimensionar el circuito a nivel mundial, la famosa de Indianápolis tenía un recorrido total de 4.020 metros y las rectas llegaban a una longitud de 1.010 metros.

Dicho espacio, ubicado a 4 kilómetros al norte de la ciudad y con unas dimensiones de 2200 metros de norte a sur y 600 metros de este a oeste (134 hectáreas), se transformaría en el «Templo de la Velocidad». Estrenado el 2 de agosto de 1953 por el Turismo Carretera, con la victoria de Juan Gálvez, el máximo ganador de la categoría con 9 campeonatos.

En 1971 el óvalo de Rafaela fue escenario de un hecho histórico, ya que por primera y única vez fue desarrollada una competencia de las «300 Millas de Indy», competencia que se corrió el día 28 de febrero de 1971 y en el que se estableció el récord absoluto de velocidad del circuito, siendo esta marca un récord difícil de quebrar durante muchos años.

En 2019 el piloto entrerriano René Zanatta alcanzó los 309,446 km/h (Honda), superando el registro anterior logrado por Gabriel Ponce de León compitiendo en el Súper TC 2000 el 10 de agosto de 2012, momento en el cual el santafesino Facundo Ardusso marcó el promedio de velocidad en 264,817 km/h para la vuelta.

Pavimentación

En el 54 regresaron las «500» y los tres éxitos consecutivos de las Ferraris, en una etapa que habría de extenderse hasta 1964, cuando la tierra pasó a ser historia.

El progreso y el avance tecnológico de las máquinas reclamaban un cambio de superficie y en el 65 se empezaron los trabajos para que al año siguiente se disputen las «500 Millas Argentinas» en el pavimento de Rafaela.

Durante los años 1965 y 1966 se concretó el sueño de pavimentar el óvalo para inaugurarlo en setiembre de 1966. El domingo 4 de setiembre de 1966 se realizó la edición número 28 de las “500 Millas Argentinas”, la primera en el óvalo pavimentado del Autódromo Ciudad de Rafaela, que fue ganada por el porteño Jorge Cupeiro, con un Chevrolet.

Varios años después, y siempre manteniendo la idea de superarse y de lograr tener uno de los mejores autódromos de esta parte del mundo, el club pudo concretar la construcción del paredón perimetral. Primero se realizó el curvón norte y la recta principal. Luego se completó todo el perímetro, lo cual terminó de darle una fisonomía imponente al trazado rafaelino.

Las tres variantes del trazado

Posee tres variantes de trazados: la principal, comprendida por dos rectas largas y dos curvones peraltados; la segunda, manteniendo la forma oval, pero agregando tres chicanas reductoras de velocidad (trazado muy utilizado por el Turismo Carretera); y la tercera, que ocupa la segunda mitad del circuito, utilizando un camino interno que lo atraviesa de recta a recta. El trazado Nº 2 lleva el nombre del Ing. Juan Rafael Báscolo, impuesto en homenaje a uno de los dirigentes que impulsaron el desarrollo de la actividad mecánica deportiva en Rafaela

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